Posteado por: rakelsalim | febrero 12, 2008

Que el llanto se escuche

niños en la carretera¿Qué hacemos aquí? A veces el cansancio agarrota mi razonar. ¿En qué siglo vivimos? Se me quedan los ojos pegados a las escenas a las que no me acostumbro. Los niños de la carretera apenas existen. Tapan con arena los socavones del asfalto y cuando pasan los todoterrenos alargan temerosos sus brazos. Si lo que reciben es treinta céntimos de euro se emocionan, ríen, y entre el polvo que deja el vehículo al alejarse, se les ve bailar de alegría a estos críos dueños de una fiesta que me acongoja.

Nada tienen los africanos, ni siquiera el conocimiento de que su condena es una condena. No es fechizería el dolor cuando aprieta un poco más. Tan sólo un poco más y los mata. Porque así es. Dormitan el agotamiento de su supervivencia al borde de una muerte que no será noticia. Una brisa los asesina. Apenas una diminuta bacteria. Y nadie se conmoverá fuera de la choza. Ninguna multinacional percibirá el más leve rasguño. A pesar de cometer tantos crímenes.

¿Cómo pueden sonreír entre la miseria estas personas vestidas con más colores que el woman mozambique mujerarco iris? ¿De dónde sacan la fuerza para seguir un día y otro caminando sin calzado entre la ciénaga y el sufrimiento? No me acostumbro y no me quiero acostumbrar a pasar con la normalidad del día a día entre el niño que me pide, y la mujer que me mira con temor y el abuelo que se sorprende de haber llegado a mi edad en un país donde la gente muere a los treinta y ocho años.

¿Qué hacemos aquí? ¿Para qué ver la miseria desde tan cerca? ¿Desde dentro? Un día más es una conquista que se celebra con la existencia. ¿Quién? ¿qué es el responsable de que esto esté así? ¿Quién de que no haya esperanza de nada más? Los números, la macroeconomía, las estadísticas dan cuenta de mentiras fosilizadas en el estereotipo. Números que justifican teóricos proyectos de desarrollo ligados en realidad a intereses empresariales fabricantes de fármacos, o de deudas o de miedo. O a estructuras públicas corruptas y anquilosadas en la quietud y la obediencia internacional.

Ahí fuera, el norte sigue ajeno a este genocidio diario. Los muros son altos y la corriente eléctrica funciona en las alambradas aunque las aldeas se caigan con las lluvias y las epidemias.

Para el Fondo Monetario todo va bien. Los franceses toman partido en el Chad y Kenia se desangra lo suficientemente despacio como para mantener la buena salud de la industria de armamentos. Europa compite con China mientras la ignorancia criminal de los poderosos divide este continente en buenos y malos.

Ayer hubo disturbios en Maputo. El aumento del combustible y del precio del transporte público provocó protestas, asaltos, disturbios y algún muerto. Dentro de un mes subirá el pan. Mozambique no existe en las noticias internacionales. Como no existen los niños que tapan con arena los baches para conseguir treinta céntimos de euro. Aunque yo los haya visto.

África es un continente de gente como tú o como yo que sólo preocupa cuando no llora en silencio.

Visto en Mozambiqueando

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